Comencé a usar ketamina a los 14 años y a los 22 dependía de pañales

Comencé a usar ketamina a los 14 años y a los 22 dependía de pañales

La lucha de los jóvenes contra la adicción a la ketamina

En la actualidad, cada vez más jóvenes enfrentan serios problemas de adicción a la ketamina, una droga que, aunque se utiliza como anestésico, ha provocado un aumento de patologías que afectan la salud de quienes la consumen. Este artículo narra la historia de Megan Harmes, una joven de 24 años que, tras años de abuso de esta sustancia, está en proceso de rehabilitación y reconstrucción de su vida.

Un inicio temprano en el consumo de ketamina

Megan comenzó a consumir ketamina a los 14 años. Ahora, una década después, está luchando por recuperarse de los efectos devastadores que la droga ha tenido en su vida, incluyendo problemas severos de vejiga que la llevaron a utilizar pañales para la incontinencia.

La organización benéfica Kaleidoscope ha reportado un preocupante aumento en las derivaciones a su centro de desintoxicación: pasaron de solo dos en 2021 a 112 en lo que va del presente año. La mayoría de sus pacientes, al igual que Megan, se encuentran en el rango de edad de 18 a 24 años.

Cambio en el panorama de la adicción

Investigación sobre el impacto de la ketamina

La Universidad del Sur de Gales investiga las necesidades particulares de este grupo, ya que el daño que provoca la ketamina es más rápido y severo en comparación con otras drogas como el alcohol y la cocaína. Esto ha obligado a adaptar los servicios de apoyo que tradicionalmente se enfocaban en adultos mayores.

Un entorno de consumo exacerbado por la pandemia

Durante el confinamiento por la pandemia de COVID-19, el consumo de drogas se volvió más prevalente entre los estudiantes, incluyendo a Megan, quien experimentó un aumento en la disponibilidad de la ketamina a precios accesibles. “La usaba todos los días. Era mi manera de lidiar con mis problemas”, confesó.

A medida que su adicción avanzaba, también lo hacían sus problemas. Megan llegó a un punto en el que ya no podía mantener su vida laboral, lo que la sumió en una profunda crisis personal.

El camino hacia la rehabilitación

Luego de cuatro semanas en un programa de rehabilitación, Megan está comenzando a notar cambios positivos. Siente que ha recuperado parte de su antiguo yo, aunque todavía no sabe si el daño en su vejiga es irreversible. “He subido de peso y me siento mejor físicamente”, comenta con esperanza.

Un llamado de atención sobre el uso de ketamina

Aumento de las solicitudes de ayuda

Jo Moore, directora del centro de rehabilitación Birchwood de Kaleidoscope, observa que hace cinco años solo recibían una solicitud de desintoxicación por ketamina al año. Sin embargo, este año han atendido a más de 112 personas, la mitad de las cuales son adictas a esta droga. “Es muy accesible, lo que provoca que las personas la consuman con frecuencia”, explica.

El impacto en la salud física y mental

Darren Quelch, investigador de la Universidad del Sur de Gales, señala que el consumo de ketamina puede iniciar en la adolescencia y que sus efectos nocivos suceden más rápidamente que los de otras drogas. “Los jóvenes tienen que recurrir a servicios de salud, pero muchas veces no saben si sus síntomas están relacionados con la ketamina”, comenta Quelch.

El caso de Mark: una lucha paralela

Mark, otro consumidor de ketamina, describe cómo su salud se deterioró a tal punto que a los 25 años ya se sentía como alguien de 80. “La ketamina me destruyó la vida. Dejó de funcionar como un ser humano normal”, relata. Ahora, busca ayuda para volver a encarrilar su vida y contribuir a la sociedad.

Conclusiones y el camino hacia adelante

A medida que las tendencias en el consumo de drogas evolucionan, es crucial ofrecer soluciones adaptadas a las realidades de jóvenes como Megan y Mark. La intervención temprana y la educación en escuelas están comenzando a mostrar resultados, pero queda mucho por hacer para seguir apoyando a quienes luchan contra la adicción.

  • El uso de ketamina entre jóvenes ha aumentado drásticamente en años recientes.
  • La rehabilitación para el consumo de ketamina es diferente a los tratamientos tradicionales de adicción.
  • Los esfuerzos comunitarios están mejorando la disponibilidad de apoyo para los jóvenes.
  • La adaptación de servicios de salud es clave para abordar las necesidades específicas de esta población.

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